Una piedra con la que me he topado como jugador de Pokémon, es el hecho de que desde la sexta generación, la saga pareciera que se ha vuelto demasiado condescendiente en algunos aspectos, y no soy el único, pues noto que esta queja se está volviendo muy común entre los más veteranos.

Dejemos algo en claro desde ya, pokémon es un juego que desde el primer momento fue concebido como una forma de iniciar a jugadores jóvenes de manera simple y sencilla en los rpg, por lo que es de entender que no sea tan exigente como otros exponentes del género.

Sin embargo, últimamente está facilidad para con su público objetivo pareciera que se le está yendo de las manos a Game Freak, al punto de mostrar una imperiosa necesidad de llevar al jugador de la mano, muchas veces en detrimento del sentido de progresión a lo largo de la aventura.

Como ya dije anteriormente,  esto pareciera haber empezado a manifestarse desde la sexta generación, muchos deben de acordarse de los «rivales» de estos juegos, de los cuales sólo uno se muestra medianamente competente, el resto parecieran más relleno que los amigos que se suponen intentan ser.

Estos rivales parecieran tener poca o ninguna intención de medirse contigo, sus combates suelen terminar tan rápido que apenas tienen algún peso,  y esto es grave, porque se supone que su función a nivel mecánico es poner a prueba al jugador,en anteriores generaciones eran en muchos casos, un examen sorpresa.

Es necesario mencionar que esto afecta directamente el modo en que percibimos la historia y sobre todo su progresión, se supone que estamos en una aventura, por lo que es común enfrentar desafíos a lo largo de esta, de no ser así, pierde todas las implicaciones que esta conlleva.

Los líderes de gimnasio no se quedan muy lejos, siendo apenas más desafiantes o siquiera recordables, y eso si no usas la mega evolución, que está más que rota en estos juegos, al punto de que usando la indicada bastaría para barrer con toda la liga Kalos.

Alola por su parte, si bien mejoró un poco, es muy a duras penas. Los retos de los capitanes ayudaron a refrescar una fórmula ya un tanto desgastada, siendo los combates contra los pokémon dominantes lo suficientemente desafiantes como para obligarte a poner atención.

Por desgracia, todo esto se cae a pedazos con el resto del recorrido insular, donde la mayoría de los entrenadores poco o nada ofrecen en lo que a retar al jugador se refiere, muchos de ellos con apenas tres pokémon, con la única excepción de personajes clave como los villanos y la élite cuatro.

Aquí la progresión del juego es nuevamente afectada, la facilidad con la que caen los entrenadores que no tienen peso en la historia y la cantidad de dinero que recibes hace que siempre dispongas de recursos en exceso, por lo que el factor tensión desaparece de los combates.

Es por ello que a pesar de que pueda ser una opinión impopular, pokémon let’s go me parece un paso en la buena dirección, no en cuestiones de dificultad, pues carece de casi todo signo de complejidad en este apartado, pero si en lo que se refiere a ser más accesible sin comprometer a la saga principal.

Otro punto a su favor, es la inclusión de nuevos elementos que estoy seguro, muchos jugadores veteranos esperamos sean integrados a futuras entregas, como lo son la eliminación de los combates aleatorios, pues facilita en gran medida la vida del jugador y hace que el mundo luzca mucho más vivo.

Por lo que nuevamente enfatizó, no espero que pokémon se vuelva un juego difícil, de ser el caso me buscaría cualquier jrpg de Atlus, pero si es importante entender que la dificultad es un elemento importante en este tipo de experiencia, pues es lo que brinda al jugador la sensación de progreso.

Pokémon es ante todo un viaje, y no hay mejor exponente de ello que la quinta generación, donde la historia hacía especial énfasis en como este era no solo indispensable para ampliar nuestra perspectiva del mundo, también la oportunidad de ponernos a prueba y demostrar de lo que somos capaces.

Comprometer estos elementos en favor de la accesibilidad no solo raya en un insulto a la inteligencia del jugador, sino en una traición a lo que se supone que esta aventura intenta transmitir, una experiencia única que siempre tiene algo con lo que asombrate, en cada región, con cada nueva partida.

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